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A diferencia de planes anteriores, este se apoya en una institucionalidad fuerte, liderada por el Banco Central del Paraguay y el Ministerio de Economía y Finanzas, que garantiza su ejecución, monitoreo y sostenibilidad en el tiempo.

“El Plan Nacional de Desarrollo va a estar respaldado por instituciones sólidas. Eso es lo que asegura que salga de los papeles y se convierta en una realidad”, afirmó el mandatario, quien destacó la importancia del trabajo conjunto para convertir la planificación en hechos concretos.

Una hoja de ruta construida con la gente

El Plan Nacional de Desarrollo 2050 fue elaborado mediante un proceso participativo en dos etapas —de construcción y validación—, con talleres presenciales en todo el país y la participación de organismos del Estado, gobiernos locales, academia, sector privado, juventudes y pueblos indígenas.


El proceso combinó encuentros ciudadanos, mesas técnicas y la plataforma digital Paraguay 2050, que permitió la participación desde cualquier punto del país, garantizando transparencia y acceso público a los resultados.

El enfoque metodológico adoptó un modelo de cocreación, basado en la teoría de la “escalera de participación” de Arnstein, con niveles de empoderamiento, colaboración y codecisión, consolidando un ejercicio inédito de democracia participativa e innovación pública.

En su fase de validación (abril a julio de 2025), se realizaron 16 talleres técnicos con organismos del Estado, además de encuentros con ciudadanía en territorio, pueblos indígenas, jóvenes y universidades, así como espacios de trabajo con el Equipo Nacional de Estrategia País (ENEP).
Este proceso permitió revisar y ajustar los 16 objetivos estratégicos y 66 objetivos específicos del plan, fortaleciendo su coherencia y pertinencia con las prioridades nacionales.

“El Paraguay no lo construye un presidente ni un ministro; lo construimos entre todos: empresarios, líderes sociales y ciudadanos que aman su país”, subrayó el Presidente.

Pilares del desarrollo y visión estratégica

El documento identifica cuatro pilares centrales que orientan el desarrollo nacional hacia el año 2050:

  1. Personas y sociedad: trabajo decente, educación de calidad, salud universal, arte, cultura y protección social.
  2. Infraestructura, innovación y competitividad: conectividad física y digital, infraestructura social, innovación tecnológica y entorno favorable a la inversión.
  3. Ambiente y energía: sostenibilidad, aprovechamiento eficiente de recursos naturales y resiliencia climática.
  4. Instituciones, seguridad y proyección internacional: transparencia, seguridad ciudadana y fronteriza, fortalecimiento institucional y presencia activa de Paraguay en el mundo.

Una visión que une historia, identidad y futuro

El presidente Peña remarcó que la esencia del plan no está solo en los números, sino en la identidad del pueblo paraguayo.


“Los paraguayos podemos caer una, cien mil veces, y nos vamos a levantar cien mil veces más para recuperarnos. Eso lo heredamos de nuestros pueblos originarios y forma parte de nuestra historia”, expresó.

El jefe de Estado trazó una línea entre la historia y el porvenir, recordando los logros alcanzados en materia económica, educativa y social en las últimas décadas, y la necesidad de proyectar al Paraguay como una nación desarrollada, con igualdad de oportunidades. “Hace 25 años soñábamos con estabilidad; hoy soñamos con desarrollo”, sostuvo.

Del plan a la acción: una fase operativa para transformar el país

Concluida su formulación, el PND 2050 entra en una fase operativa, que contempla la conformación de mesas técnicas por temática y nivel de gobierno, ciclos de capacitación institucional y una estrategia de comunicación nacional para asegurar su apropiación por parte de todos los sectores.

Además, se implementará un sistema de monitoreo y evaluación con tableros de seguimiento e interoperabilidad de datos, que permitirá establecer metas intermedias y finales sobre bases estadísticas sólidas, garantizando la transparencia y la continuidad de los resultados.

Con un mensaje final de unidad y esperanza, el mandatario llamó a dejar atrás las divisiones y a trabajar juntos por un país desarrollado y equitativo.


“Debemos abandonar la cultura de cazadores y recolectores, donde cada uno quiere ser cacique en su aldea, y pensar en una causa común: el resurgir de un gigante, el Paraguay de pie, desarrollado, con educación y salud de calidad.”

“Este Plan Nacional de Desarrollo debe ser el gran sueño de todos los paraguayos: ver a este gigante resurgir y caminar con paso firme hacia el horizonte como la nación más próspera del mundo.”

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