El
Palacio de López es uno de los edificios públicos más bellos existentes
en Asunción.
Su
construcción comenzó en el año 1857 para residencia del general
Francisco Solano López hijo del entonces Presidente de la República,
Don Carlos Antonio López. concebido en un estilo neoclásico, exhibe
una estructura monumental con lineamientos franco–latinos.
Ocupa
un predio de dos hectáreas frente a la bahía de Asunción, delimitado
por las calles El Paraguayo Independiente, Ayolas (antes del Paraná)
y O´ Leary (Paso de Patria). El terreno le fue donado al General
López por su padrino de bautismo, Don Lázaro Rojas. Durante el gobierno
de Don Carlos Antonio López fueron contratados en Europa técnicos
para llevar adelante diferentes emprendimientos. Arquitecto, profesores,
artistas, técnicos industriales e ingenieros conformaron un numeroso
grupo de expertos, algunos de quienes intervinieron en la construcción
del palacio.
La
presencia en el Paraguay de ingleses como Mognihan, Taylor, Thompson
Whitehead, Morice, Nesbitt, Padisson, Barton, Masterman, Stewart
y Banks; franceses como Pierre Dupuis y Sauvageod de Dupuis; Italianos
como Ravizza, Antonini y Parodi y el alemán Treunfeld posibilitaron
la ejecución de obras y la iniciación de planes de desarrollo.
Los primeros
planos para el ¨Palacio del General¨, como se lo denominó originalmente,
los trazó el Ingeniero húngaro Francisco Wissner de Morgenstern,
contratado también por el gobierno. Los trabajos de construcción
propiamente, comenzaron en el año 1857, bajo la dirección del arquitecto
inglés Alonso Taylor, quien empleó en la obra piedras, madera y
ladrillos de nuestra tierra y mármoles y granito importados.
Las
piedras utilizadas en la construcción de los cimientos fueron extraídos
de las canteras del estado existentes en Emboscada y Altos; los
ladrillos fueron proveídos por las olerías publicas de Tacumbú.
El maderamen fue extraído de los bosques y obrajes de Yaguarón y
Ñeembucú y de la fundición La Rosada, de Ybycuí se trajeron las
piezas de hierro empleadas en la obra.
Además
del Arquitecto Taylor, otros técnicos, escultores y artistas tuvieron
participación en la construcción y decoración del edificio. Alejandro
Ravizza fue su principal asistente y el ingeniero inglés John Owen
Mognihan se encargo de las esculturas.
Esculpió
artísticas estatuas en piedras rojas y blancas traídas de las canteras
de Emboscadas y Altos con las que se adorno y completo la bella
arquitectura del Palacio.
La
escalera central que da acceso a la segunda planta es de mármol.
Su confección e instalación correspondió el italiano Andrés Antonini,
quien llego al Paraguay el 25 de enero de 1864 para hacerse cargo
de ese trabajo especifico. Además de la escalera central instaló
las mesadas y confeccionó decoraciones.Terminó su trabajo en el
año 1866.
Julio
Mornet un francés contratado por Don Carlos Antonio López fue uno
de los autores de las pinturas que adornaban el cielo raso.En esta
tarea contó con la colaboración de Aurelio García, pintor Paraguayo
que estudio en París.
Para
1867, el palacio estaba prácticamente terminado y sólo faltaban
algunos detalles en el acabado. Descollaban sus características
arquitectónicas del más puro estilo neoclásico renacentista. Adornos
grecorromanos resaltaban en sus lineamientos.
La
ornamentación incluía piezas de distintos gustos con predominio
de estatuillas de bronce, como la Venus mutilada, Ceres y Diana
Cazadora. El mobiliario de estilo francés, realizado en madera,
bronce y en mármol realzaba los distintos ambientes. Algunas de
aquellas pequeñas esculturas de adorno llevaban la firma de artistas
como Horidan, Allegrain y de Clodion, provenientes de los museos
franceses del Louvre y otros de Florencia.
Esquineros,
mesadas, balcones y zócalos completaban la bella terminación. Los
espejos, alfombras y cortinas fueron traídos de Francia.
El
Brigadier General López ordenó la ubicación de su despacho en una
de las alas de la planta baja, del lado izquierdo mirando desde
el Paraguayo Independiente. El cielo raso de este sector estaba
revestido de yeso y en el centro sobresalía pintado el escudo con
orlas doradas.
La guerra contra
la Triple Alianza hizo que el general López dejara la capital para
comandar las operaciones de defensa, antes de haber habitado su
residencia. Los bombardeos previos a la ocupación de la capital
causaron serios daños a la estructura del flamante palacio. Las
tropas de ocupación lo utilizaron como cuartel y los corredores
sirvieron de caballeriza durante el desarrollo de la guerra y años
posteriores de ocupación. Además de los daños sufridos en los bombardeos
de la escuadra imperial, la residencia inhabitada fue objeto de
saqueos. Los muebles traídos de Europa, las estatuillas que adornaban
las salas, las arañas y alfombras fueron llevadas al Brasil por
los soldados de las tropas de ocupación.
Finalizada
la guerra de la Triple Alianza, la ocupación de Asunción continuó
hasta el año 1876. En junio de ese año el Palacio quedó libre y
permaneció en estado de total abandono hasta el Gobierno de Juan
G. González 1890-94. En su contorno campeaba un denso yuyal y la
depredación continuó sin interrupción.
Los
años de abandono en que quedó sumido demostraron que la construcción
sé había hecho con absoluta solidez. Ni los cimientos ni la estructura
acusaron más daños que los que le había ocasionado los bombardeos.
Ya como patrimonio del Estado se reinició su reconstrucción, para
destinarlo como sede del Gobierno Nacional.
Por
decreto del Poder Ejecutivo firmado por el Presidente Juan Gualberto
González se ordenó la terminación y refacción de la antigua residencia.
Los trabajos se realizaron aceleradamente y estuvieron culminados
en el año 1892. Todo el perímetro de la propiedad donde está asentado
el edificio fue protegido por un enrejado de apreciable altura.
Los
trabajos culminaron en octubre de 1892 y su habilitación tuvo lugar
el 12 de dicho mes con una exposición de productos nacionales organizada
con motivo de cumplirse en esa fecha el IV Centenario del Descubrimiento
de América. Sus amplios salones y corredores quedaron por primera
vez a la vista de los visitantes, atraídos por la exposición y por
la belleza del palacio.
El
Presidente Juan G. González no pudo instalar su despacho en la nueva
sede gubernativa, porque en junio de 1894 fue depuesto por un golpe
y asumió la Presidencia en su remplazo el Vice Presidente Marcos
Morínigo, quien tampoco tuvo tiempo de ubicar las dependencias administrativas
del Gobierno en el edificio. Recién el general Juan Bautista Egusquiza,
el 25 de noviembre de 1894, pudo concretar la utilización efectiva
del Palacio de López como sede del Gobierno Nacional.
Junto
al Presidente de la República ubicaron sus despachos en las dependencias
del edificio, el ministro de Relaciones Exteriores, doctor Héctor
Velázquez, el ministro del Interior Angel María Martínez y el de
Guerra y Marina Emilio Aceval, quien en 1898 ocupó la Presidencia
de la República. Gradualmente, otras oficinas administrativas del
Poder Ejecutivo pasaron a instalarse en la nueve sede del Gobierno.
El despacho del
Presidente de la República se hallaba ubicado en la planta alta
del edificio hasta 1949, año en que el Presidente Felipe Molas López
lo hizo trasladar al piso inferior, en el ala este, donde se encuentra
hasta ahora.
Con
el transcurrir del tiempo, las dependencias originales fueron transformándose
de acuerdo a las necesidades de la administración gubernativa. Algunos
salones se adecuaron para albergar más oficinas y la verja perimetral
fue retirada hacia fines de los años 20.El salón destinado a los
grandes actos protocolares es el ¨Independencia ", también
ubicado en la planta alta. En ese recinto tienen lugar las presentaciones
de cartas credenciales, condecoraciones a personalidades ilustres,
juramentos y otros acontecimientos que deben revestirse de máxima
solemnidad. Adorna este salón un gran cuadro del pintor Da Re, que
muestra el momento en que el prócer de la independencia Vicente
Ignacio Iturbe intimaba rendición al Gobernador español Bernardo
de Velazco.
Otras
oficinas funcionan en el subsuelo, como Mesa de Entrada, Archivo
de Decretos y Leyes, Seguridad, Sala de espera del público y algunas
dependencia de servicio.
Cuando
se llevaron a cabo los trabajos de restauración y
refacción general del edificio en 1990, todos los salones y las
oficinas más importantes fueron dotados con el sistema de aire acondicionado
central, cuya instalación se realizó sin dañar estructuras ni desnaturalizar el
estilo.
Una
estatua del Mariscal Francisco Solano López, un amplio jardín y
un gran mástil con el pabellón nacional de considerables dimensiones
conforman el frente del Palacio, dando realce a la imponente belleza
de sus líneas