Ceremonia de Juramento del Senor Presidente FERNANDO LUGO MENDEZ
Asunción, viernes 15 de agosto de 2.008
Sede del Congreso Nacional
Discurso
Señor Presidente de la República Federativa del Brasil, don Inácio Lula Da Silva; señora presidenta de la República de Chile, Michelle Bachelet; señor presidente de la República de Bolivia, Evo Morales Ayma; senora presidenta de la República Argentina, Cristina Fernández; señor presidente de la República Oriental del Uruguay, Tabaré Vázquez y señora esposa; señor presidente de la República del Ecuador, Rafael Correa y señora esposa; señor presidente de la República de Honduras, José Manuel Zelaya González; señor presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez; señor presidente de la República de China-Taiwán, Ma Jing-Jeou; su alteza real príncipe Felipe de Asturias; señores vicepresidentes, señores ministros, señores parlamentarios, señores embajadores de misiones especiales, señores representantes de organismos internacionales, invitados especiales, señoras y señores:
Nande ypykuérape
(A nuestros ancestros)
+ Amo nepyrúvo che ne´é, ndaikatúi che resarai nande ypy kuéra kuégüi, oíva avei nande apýtepe, ha´ekuéra ha´e nane retá jára teete. Nuestros hermanos indígenas de la República del Paraguay, también presentes aquí, son los genuinos y auténticos duenos de nuestra historia y de nuestra tierra. ( Al comenzar mi mensaje no puedo olvidarme de nuestros ancestros, presentes con nosotros. Ellos son los verdaderos duenos de nuestra nación.
++ Aguahé mboyve ápe, aguahé pe óga itujámava ápe ko Paraguaýpe, hérava Casa de la Independencia del Paraguaype. Upépe, ahecha ojehai péicha:
( Antes de venir aquí llegué a la antigua casa de Asunción conocida como Casa de la Independencia del Paraguay, donde encontré escrito este pensamiento:)
´El pueblo del Paraguay desde ahora se muestra celoso de su naciente libertad. Reconoce sus derechos, no pretende perjudicar, aun levemente, a los de ningún otro pueblo, ni tampoco se niega a todo que es regular y justo. para formar una sociedad fundada en principios de justicia, de equidad y de igualdad. Este ha sido el modo como ella por sí misma y a esfuerzos de su propia resolución se constituido en libertad y en el pleno goce de sus derechos.Se enganaría cualquiera que llegase a imaginar que su intención había sido entregarse al arbitrio ajeno y hacer dependiente su suerte de otra voluntad; en tal caso, nada habría adelantado ni reportado otro fruto de su sacrificio que el cambiar unas cadenas por otras y mudar de amo'.
(Nota del 25 de julio de 1811 de la Junta Superior Gubernativa a la Junta de Buenos Aires)
+++Tetäygua kuéra, che py´aite guive ága kóva ko che ne´é oguahéta peeme nane korasö ruguapeve. Aiporusemi sapyaite Espana ne´é, ikatuhaguáicha koá mombyry mbyrýgüi oúva oikumby che ne´é. Upéi japytávo onondive nane ne´etépe nane mongetáta lo mitá.
(Compatriotas, desde lo más íntimo de mi ser estas mis palabras llegarán a lo más profundo de vuestros corazones. Deseo expresarme brevemente en el idioma espanol, de manera que quienes vienen de muy lejos puedan comprender mis expresiones. Después ya nos quedaremos para conversar juntos en nuestro idioma nativo, queridos amigos.)
Paraguayos y paraguayas:
Compatriotas de América Latina y ciudadanos del mundo.
La digna estirpe paraguaya despierta nuevamente.
Muchas gracias, hermanos y hermanas de mi tierra; muchas gracias a la generosidad de presidentes de naciones amigas, el príncipe, los vicepresidentes y dignatarios todos que hoy vienen a cultivar con nosotros la semilla de un nuevo proyecto de Paraguay.
En cada milímetro de nuestro ser hoy bulle una convocatoria como la que estamos viendo: reconstruir, sí, ´reconstruir el sueno de Gaspar Rodríguez de Francia, desde el mérito de la solidaridad, la equidad social y la identidad que nos abraza´.
Pese a que los tiempos que corren se obstinan en demostrarnos que el pasado es una construcción sin implicancias para el futuro; nosotros queremos encontrar sus valores y sus signos para que en la semiótica del futuro se encuentren nítidas las motivaciones que claman por un manana que reitere los logros y para que no repitamos los errores del pasado.
En Paraguay, aquí en nuestra tierra, queremos retomar ese nítido mensaje de los López, para sumar a nuestra nación el desarrollo de sus potencialidades humanas, productivas y estratégicas. Queremos recobrar ese valor de los gobiernos que conjugaron honestidad y austeridad como ecuación del supremo sacrificio por la patria.
El 20 de abril, sí, el 20 de abril, cuando juntos produjimos el cambio en Paraguay, asumimos el compromiso con los hombres y las mujeres de nuestra historia que nos interpelan hoy a no desperdiciar el esfuerzo, a no fallar en el rumbo, a no bajar los suenos del altar de la esperanza.
Ahora es tiempo, es tiempo de mirar hacia adelante y trabajar denodadamente la ingeniería colectiva del futuro del Paraguay. No será tarea fácil. Cuántas veces lo dijimos, no será fácil, pero no será imposible.
El sendero estará empedrado de obstáculos que permanentemente pretenderán cegarnos con los espejismos del reciente pasado dictatorial que ha infiltrado nuestra cultura neutralizando actitudes que, sin embargo, recobramos y marcaron la victoria de abril como la capacidad asociativa, la conciencia critica y la innegociable dignidad del pueblo paraguayo.
Es importante que vuestro Presidente deje en claro un dato: el cambio no es una cuestión electoral; el cambio en Paraguay es una apuesta cultural, quizás la más importante en su historia.
Por lo tanto, no se trata de un proceso que tiene vencedores ni vencidos, eso no nos interesa, ni propietarios exclusivos, tampoco.
Este cambio es la oportunidad que tenemos unos y otros en nuestra querida nación para asumir la copropiedad del proceso que no requiere otra cosa que intención de producir aportes desde la gestión que ejerzamos para sostenerlo, lo cual es la propia cancelación de la interminable transición y nuestra incorporación plena al universo de democracias consolidadas en el mundo.
Hoy termina un Paraguay exclusivo, un Paraguay secretista, un Paraguay con fama de corrupción.
Hoy se inicia la historia de un Paraguay cuyas autoridades y pobladores serán implacables con los ladrones de su pueblo, con acciones que nublen la transparencia y con aquellos pocos duenos feudales de un raro país del ayer, pero enclavado en el presente.
Quisiéramos, quisiéramos que Rafael Barret con su "Dolor paraguayo" y Augusto Roa Bastos con su "Isla rodeada de tierra" descansen ya en la certeza de una herencia redimida; queremos que sepan Barret y Roa Bastos, que Juan, María, Felipe, Roberto, decidieron un día cerrar las páginas de un Paraguay irreal y farsante y despertar al Paraguay real, histórico e incontenible en su rumbo hacia la alborada de felicidad tan postergada.
Quisiera que otras plumas que cantaron al mundo nuestra historia de dignidad secuestrada, como Elvio Romero, sepan que estoy aquí, fiel a su impronta ´con los de mi camino: con el justo, el pobre, el perseguido y el rebelde´. Y que ´de parte alguna vino mi voz sino de ellos´.
Heme aquí - querido Elvio - con los de mi camino.
La vida de este humilde paraguayo de un bello rincón del sur tiene en la fe una contribución muy importante.
En este instante me parece importante rescatar el paisaje social que me inspiró un día al sacerdocio en los albores de una Iglesia nueva que se comprometía a calzar las sandalias que caminan las gentes más normales de nuestro pueblo.
Al mismo tiempo, al mismo tiempo de optar por el sacerdocio, por el ejercicio pastoral, opté preferentemente por aquellos que la historia ha arrojado a los marginales escenarios de la exclusión y la miseria.
Cuando encontré las palabras de muchos teólogos de América Latina, de Leonardo, de Gutiérrez y de tantos otros, percibí claramente que era esa la Iglesia destinada a nutrir la esperanza activa a seres hermanos y humanos sumidos en el discurso opresor de tantas dictaduras que marcaron la historia de nuestra Patria Americana.
Por eso, por eso estuve allí, por eso estoy aquí, y por esto mismo, este laico eternamente agradecido a esta Iglesia, a mi Madre Iglesia permanecerá aferrado a su fe, a la fe solidaria hasta el fin de su humilde historia.
Compatriotas:
Empezamos hoy la intensidad de nuestra tarea. Recordarán: liderazgo colectivo.
Nuestra bandera de campana.
Liderazgo colectivo supone derrotar el caudillismo que perforó los cimientos de la mismísima cohesión social en Paraguay.
La conquista de un proceso de desarrollo, una economía sustentable con equidad social que pretende bajar sus más nobles cimientos en este quinquenio que nos ocupa como Presidente.
Alto pensamiento estratégico, altísima competitividad, lectura puntual de los fenómenos mundiales que regulan el mercado, incorporación tecnológica de punta, inversiones, no serán suficientes si no insertamos como transversal y concreto una educación para el cambio social basada en la defensa irrestricta de todos los derechos humanos.
Paraguay debe inaugurar una actitud ante los desafíos de su tiempo.
La economía sustentable encuentra el aire de coherencia que respira, en la equidad socio-económica.
Sonamos, sonamos con un Paraguay socialmente justo. Donde nunca más exista inequidad que convierte a los unos en adversarios de los otros.
Tanta inequidad que genera saciedad y hambre al mismo tiempo.
Y recurro a una frase de Josué de Souza para anunciar que 'yo renuncio a vivir en un país donde unos duermen, unos no duermen porque tienen miedo y otros no duermen porque tienen hambre´.
Nuestra respuesta será la acción reductora de los factores que provocan la pobreza estructural, la instalación de condiciones adecuadas para que el Estado sume la asistencia a sectores de mayor vulnerabilidad, estrategias de solución estructural; y por sobre todo, por sobre todo, pretendemos que la responsabilidad social no sea solamente un discurso cosmético de pequenos emprendimientos para constituirse en el gran escenario donde el Estado dialogue con los sectores sociales y empresariales. Un Pacto Social que implique acciones, actitudes, y lo más importante - que los que hoy son unos y otros - recuperen la visión de un futuro compartido.
Los nuevos modelos de desarrollo agrícola por su intensidad, capacidades tecnológicas y alto rendimiento suponen una expectativa interesante de generación de ventas internacionales; lo cual a su vez, va fortaleciendo cada vez más el desarrollo de estos emprendimientos.
Al mismo tiempo, se ha visto como constante que los aportes macroeconómicos sustanciosos e importantes no transferían réditos sociales; lo cual se observa en varios escenarios: una visible miseria de algunos sectores inmediatamente próximos a estas explotaciones y un agresivo desplazamiento que suma al dato económico y social una deuda con la dignidad, fraternidad y la solidaridad que nosotros pretendemos saldar.
Nosotros queremos un Paraguay en el que crezcan todos. Todos sin exclusión.
Nos importa resaltar la línea de la seguridad alimentaria caracterizada, no sólo desde el reaseguro de un espacio y oportunidades de producción autogestionaria, sino también en su dimensión cultural, soberana e identitaria.
Dentro de este mismo concepto asumimos el compromiso del proyecto político denominado ALIANZA PATRIÓTICA PARA EL CAMBIO.
Temerario grupo de hombres y mujeres de diversos orígenes partidarios y sociales que en menos de un ano de existencia cambió una historia de más 60 anos.
Esta ALIANZA ha dialogado con la comunidad, ha escuchado a la comunidad, ha escuchado a la mayoría y a casi todos los sectores, esta ALIANZA ha compartido tiempo y espacio, con mucha gente de la población paraguaya y paraguayos que viven hoy en el exilio político y económico en otros países de nuestra América y Europa.
Esta ALIANZA ha dialogado con la comunidad y desde tal espacio compartido ha surgido siempre como una inquietud, la necesidad de un mayor impacto socioeconómico de los emprendimientos energéticos compartidos en la actualidad con los pueblos hermanos de Brasil y Argentina.
Obedientes al mandado acudiremos ante nuestros pares en el afán de encontrar que estas ´causas nacionales´ se transformen en ´causas binacionales´, de objetividad, solidaridad y conciencia de un futuro compartido.
A propósito, nuestra propuesta cree fervientemente en la integración, cree en la poesía de la 'patria sin murallas', cree obstinadamente en la ecuación de fronteras fértiles antes que oclusivas.
Por esto mismo, convocamos a la búsqueda de soluciones concretas a problemas menos vinculados a los marcos jurídicos y declaratorios de nuestras legítimas intenciones.
Damos la bienvenida y el respaldo a diversos esfuerzos de integración ya vigentes o, en proceso, que tengan a la persona humana como sujeto directo y centro de su beneficio.
Nunca olvidemos a Salvador Allende y sus jóvenes, cien anos clamando como el primer día que ´mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas, por donde pasará el hombre libre para construir una sociedad mejor´.
!Esas grandes alamedas están hoy abiertas y firmes, porque no se cubren del indolente asfalto sino de la materia que constituye los suenos de los próceres de la patria grande . !
Paraguay tiene a sus hijos en el mundo.
Hoy es tiempo de agradecer la hospitalidad de los países del mundo que los alojan, nos comprometemos a empezar a generar acciones que restituyan a Paraguay esa oportunidad de alojar todos los suenos de prosperidad de hermanos y hermanas que un día fueron a buscarlo en otros países.
Como ese otro Paraguay lindo, instalado, laborioso, que empezó a construir los edificios de la Reina del Plata, Buenos Aires, en la década de los 30, y hoy son generaciones y generaciones de connacionales siempre gratos - como nosotros- a este país que los alojó y les permitió contribuir con su esfuerzo.
!Cuántos, cuántos habrán cantado con Carlitos Gardel el 'Volver de la nostalgia', y cuántas veces no pudieron, y tantas veces como no pudieron se arroparon de nuevo en el abrigo solidario de vuestro país. Presidenta Cristina, sea esta la histórica oportunidad de un muchas gracias.
Saludamos desde aquí, saludamos desde aquí a las migraciones más nuevas con destino a Europa y Estados Unidos, englobando a los connacionales que viven en diferentes Estados de la tierra, que día a día hacen lo que mejor saben: trabajar.
Nuestro abrazo a ese otro Paraguay que vive más allá de nuestras fronteras.
Al tiempo de trabajar por un nido más acogedor para el vuelo del retorno, nos comprometemos a dialogar, dialogar y volver a dialogar para se siga viendo en el migrante - donde fuera que estuviera - un hermano que llega, desde una actitud humanitaria y hospitalaria, cuya carencia nos haría dudar de la vigencia de factores fundacionales de nuestra fundación y convivencia civilizada.
El Estado que nos proponemos edificar tiene relación con las particularidades de la demanda cívica expresada en las urnas el pasado 20 de abril.
Una primera acción: mejorar los niveles de institucionalidad de nuestras oficinas del Estado Paraguayo, con sus valores, su misión, su eficiencia. Ese es el patriotismo del servidor público. Su absoluta transparencia. Su responsabilidad como funcionario del Estado. Y esto es importante, porque no existen instituciones corruptas sino funcionarios que se corrompen.
Derrotar el secretismo estatal. Hacer que nuestras instituciones rindan cuentas, y mejorar las capacidades de sus operarios son otras miradas ejecutivas que pondremos en vigencia.
Un signo, un signo de este tiempo, y de este tiempo nuevo será la austeridad. Pondremos especial énfasis en el control de los bienes públicos evitando la eternización del despilfarro que unos ostentan, mientras la gran mayoría, el gran país, sufre diversas carencias.
Los ajustes, la racionalización de los recursos acompanarán este proceso y serán parte del plan de austeridad que proponemos.
Queremos que en este tiempo, en este tiempo, las Fuerzas Militares se dignifiquen y sean amigas y companeras de la comunidad paraguaya.
Desde las políticas disenadas en el Ministerio respectivo, se encara una sustancial mejora en las capacidades de la Policía Nacional, incluyendo una especial atención a las condiciones de vida de los cuadros policiales.
Igualmente, deberán reducirse dramáticamente las estadísticas de corrupción en esta fuerza a partir de una mayor conciencia, un mayor control y una más enfática respuesta a las faltas y delitos.
Creemos que las Fuerzas Policiales tienen un rol histórico que necesariamente lo asumirá con ética y eficiencia profesional para demostrar que con la confianza y el estimulo de la comunidad y sus instituciones, son vitales copartícipes de este cambio que iniciamos.
Las Fuerzas Armadas de la Nación deben estar preparadas para la mejor experiencia en tiempo de paz que le tocará vivir hasta el presente. Lejos quedan esas operaciones tenebrosas de estas fuerzas para sostener un régimen oprobioso. Nuestro Gobierno pretende que las Fuerzas Armadas caminen aliadas con la comunidad por los rumbos de sus aspiraciones de desarrollo.
Ya no queremos un soldado que infunda el temor, queremos un soldado que genere confianza.
!!Un soldado hermano está naciendo en Paraguay!!
El enfoque de la seguridad tendrá las líneas necesarias que garanticen su integralidad. La mejora financiera, tecnológica, logística es una parte de la estrategia que deberá conjugarse con acciones convergentes en el campo social que al disminuir las causas de la pobreza descomprima la inseguridad cotidiana.
Pondremos un máximo esfuerzo por quitar definitivamente el estereotipo de ´zonas liberadas o peligrosas´ a regiones como San Pedro, o los banados de Asunción, cuyos pobladores, en su absoluta mayoría y en la misma proporción que en diversas regiones, son honestos y laboriosos.
Nuestro Gobierno no perseguirá a nadie con la portación de pobreza . !.
Será una pasión la conservación del remanente de bosques naturales y el medio ambiente en general. Factores claves como el Acuífero Guaraní, los humedales y particularmente el agua dulce, pasarán a resguardarse aplicando conceptos de recursos estratégicos; acciones regionales que apunten hacia este objetivo deberán ser apoyadas indudablemente.
Y aquí sí, no puedo, no puedo casi superar la emoción, las naciones originarias, los paraguayos y paraguayas son los primeros propietarios del futuro de sus recursos naturales; de su goce e incluso de su explotación productividad racional.
Las naciones indígenas esperan a la orilla del camino que alguien les convoque a reapropiarse de sus tierras. Estas tierras, de ahora en más, no solo serán sagradas para su cultivo, para su cultura sino - valga la figura- sagradas también para la aplicación de la ley.
Ningún blanco que negocie tierras indígenas, que los humille o los persiga tendrá la misma impunidad que tuvo siempre.
El delito contra un indígena debe dejar de navegar en las aguas de la impunidad.
Trabajaremos denodadamente por lograr mejores condiciones de vida para los campesinos, con o sin tierra.
Desterrar ese viejo mal humor social instalado por la inequidad, forma parte de nuestra acción desde los organismos respectivos del Gobierno que hoy asumimos.
Necesariamente tenemos que apuntar a mejoras que otorguen mayor valor a la producción, encontrando una alternativa a la exportación de materia prima.
Los empresarios tendrán nuestro más pleno respaldo. Pondremos el mejor ambiente de trabajo. El que - a su vez - irá mejorando paulatinamente en el marco de la habilitación de puestos de trabajo.
Una industria, una explotación agrícola concebida con parámetros de incidencia social y resguardo del ambiente, emprendimientos empresariales en otros campos como la comunicación, la banca, los servicios, tendrán un decidido acompanamiento del Gobierno.
!Necesitamos que la empresa funcione en Paraguay!
Estamos trabajando en planes en salud y educación que derroten por fin la exclusión.
Debemos decirlo: La mayor inversión social y política de este Gobierno se refleja en una figura muy sencilla: Un niño y un joven sano y bien educado.
!?Qué otro punto de partida puede ser más auspicioso que la siembra de futuro?!
El Gabinete Social de nuestro Gobierno integrado por ministerios y secretarias del ramo, acompanará muy de cerca este propósito simultáneo de asistir y cambiar estructuras.
No dejaremos que nadie muera de hambre a consecuencia de nuestro abordaje estructural ni eternizaremos la miseria con nuestras acciones asistencialistas.
Quiero decir una cosa aquí, quiero decir una cosa a los jóvenes. Esta auténtica mayoría nacional.
Ya estamos asumiendo este Gobierno, ya estamos asumiendo nuestro Gobierno, y recordarán que el jueves 17 de abril, en este mismo lugar, yo les pedí un favor. Y ustedes me dieron.
Yo les dije: Che ra'a, así, cercano, que tu única obligación, tu único compromiso, tu único gran esfuerzo debería ser que fueras auténticamente feliz. Y vos, con una sonrisa fuiste a las urnas el 20 de abril y borraste de un boletazo toda la mala onda de varias generaciones.
Ahora te pido casi lo mismo. Si vos llegas a conquistar tu felicidad, con estudio, con acciones solidarias, con valores, tu felicidad hará grande este país que es nuestro.
Ya está por terminar.
Yo renuncio, renuncio a un Paraguay con jóvenes tristes, yo anuncio, con la colaboración de todos, un Paraguay con jóvenes protagonistas de su destino!!
Hoy cuando este hombre de fe, y este laico comprometido con su tiempo atravesaba la ciudad, ha visto una vez más lo que nos llena de pena y de vergüenza. Nuestros ninos, son nuestros ninos de la calle.
Pensaba en aquellos rostros de Puebla del ´79, rostros que nos interpelan, rostros que nos desafían, pero son nuestros rostros, que claman sensibilidad social, comprensión, y claman una mínima solidaridad.
Y me interpelé. !Cuánto nos demoraremos en dar respuestas a esta situación?. No es prudente ni serio anunciar tiempos para esa forma de inequidad que se vale de la luz roja en los semáforos, de peligros, para encontrar dos monedas al día.
No sé en cuanto tiempo. No sé si lograremos tumbar definitivamente al monstruo de la miseria que los condena, pero sepan, eso sí: que al igual que con la causa de los indígenas, los ninos en situación de miseria tendrán a más de las instituciones asignadas, la ocupación personal de este Presidente que es de ustedes.
Compatriotas:
El Paraguay no cambiará definitivamente el 16 de agosto, mañana. Empezará a cambiar paulatinamente el día y la hora en que te sumes a los que acudirán desde los primeros cien días a ganar las calles diagnosticando, actuando, evaluando, y trabajando por nuestro país.
El edificio de este nuevo Paraguay, el edificio de este nuevo Paraguay tiene un ladrillo en tus manos.
Acercate, no importa absolutamente a qué sector político respondés, en el Paraguay se acabaron las afiliaciones para lograr un puesto de trabajo en la función pública.
Gracias, muchas gracias a todos los protagonistas del Cambio . Gracias, a los nuevos patriotas del 20 de abril . y gracias a los que no dejan de creer que el cambio es posible!!!
Paraguay está despertando !!!
!!! Viva el Paraguay !!!
Muchas gracias, muchas gracias
Asunción, martes 19 de agosto de 2.008
Palacio de López
Saludo al Señor Presidente de la República por parte del Cuerpo Diplomático acreditado ante el Gobierno Nacional.
Salón Independencia.
Mensaje de don FERNANDO LUGO
Señor Vicepresidente de la República del Paraguay, don Federico Franco, señor canciller nacional don Alejandro Hamed Franco, señores embajadores, representantes del cuerpo diplomático acreditados ante nuestro país, autoridades nacionales, amigos y amigas.
Honorables miembros del cuerpo diplomático sinceramente muchas gracias por la presencia de todos ustedes, y por la oportunidad de compartir algunas ideas de fundamental importancia en relación a la formulación de nuestra política exterior del Paraguay.
El 20 de abril, ha sido considerado por la opinión publica nacional e internacional como un verdadero hecho histórico, aquí en el Paraguay, y en realidad no es para menos, calificar esta hazana considerada impensable para muchos porque ha sido un verdadero acto colectivo, un profundo encuentro generacional de dignidades, que brotó de las entranas de esta tierra para apostar al cambio profundo que exige el Paraguay del siglo XXI.
Esta exigencia de cambios surge de nuestras propias raíces, de la resistencia de miles de hombres y mujeres, adultos y jóvenes que cultivaron en las entranas de esta tierra la fuerza moral necesaria para producir el cambio el 20 de abril, y apostar por una opción de profundos cambios y transformaciones reales que el Paraguay necesita para resolver los problemas fundamentales de exclusión, pobreza e injusticia social, que padece la mayoría del pueblo paraguayo y son exigencias que requieren de transformaciones de las estructuras sociales y políticas.
PROYECTO INDEPENDENDISTA
El 15 de agosto, en la ocasión de la toma de posesión como Presidente de la Republica del Paraguay, reflexionando en voz alta, dije que en cada milímetro de nuestro ser hoy bulle una convocatoria, construir el sueno de José Gaspar Rodríguez de Francia, desde el mérito de la solidaridad, la equidad social y la identidad que nos abraza.
En efecto, el proyecto de independencia política que se inició en 1811, promovida por un pequeno grupo de patriotas para sostener la independencia y fortalecer la República, fue violentamente interrumpido. Lejos de superarse la situación se fue agravando y con el tiempo el monopolio del poder, de 60 anos, terminó por colocar al Paraguay en una situación de debilidad interna, dependencia estructural, vulnerabilidad extrema y con la fama internacional asociada a la corrupción.
El Paraguay se transformó en un país aislado de la comunidad internacional, en algunos casos, aliados a las políticas más conservadoras, gobierno concentrador y excluyente y sin ninguna convicción para defender los intereses nacionales.
No obstante, la frustración generalizada, prácticamente después de 18 anos de transición hacia la democracia, percepción de un Paraguay sin perspectivas de salida, el pueblo aportó el 20 de abril una lección fundamental: que la fuerza moral de nuestro pueblo es capaz de realizar grandes hazanas impensables. Posee la fortaleza espiritual de la nación en todos sus órdenes y como mayoría de gente honrada dispone de la voluntad política para garantizar los cambios estructurales que el Paraguay necesita.
Por eso, al compartir mis sentimientos profundos con los jefes de Estado y representantes diplomáticos presentes el 15 de agosto, les decía, con la fuerza de mis convicciones, que hoy termina un Paraguay exclusivo, un Paraguay secretista, un Paraguay con fama de corrupción.
Hoy se inicia la historia de un Paraguay cuyas autoridades y pobladores serán implacables con los ladrones de su pueblo, con acciones que nublen la transparencia, y con aquellos pocos duenos feudales de un raro país del ayer enclavado en el presente, próximo al bicentenario de la independencia. El Paraguay como parte de nuestra América Latina y del Caribe debe enfrentar en el plano internacional las exigencias de integración en un mundo globalizado y relaciones de poderes desiguales, dominados por poderosos intereses estratégicos.
A su vez, como parte de este mundo, el Paraguay debe asumir en condiciones de enorme debilidad interna y regional, responsabilidades compartidas, en ese mundo de tensiones y conflictos globalizados para abordar los grandes problemas que hoy afectan a la humanidad: pobreza, escasez de alimentos, escasez de energía, de agua, medio ambiente deteriorado, financiamiento para el desarrollo, tecnología y amenazas a la paz y seguridades internacionales.
Ante esta realidad, el Paraguay no puede permanecer al margen de los problemas internacionales y menos delegar sus proyectos futuros a decisiones de los poderosos centros de poder.
En ese sentido, el 15 de agosto, día de la transmisión de mando, la presencia calificada de representantes de la comunidad internacional junto a nuestro pueblo, ha demostrado la existencia de una voluntad política en apoyar el cambio en el Paraguay, bajo el liderazgo del nuevo gobierno.
En la sociedad paraguaya se perciben enormes expectativas para superar los problemas originados en la estructura económico-social y las relaciones asimétricas que afectan su soberanía y desarrollo económico y social.
Confiamos que a través del diálogo, la solidaridad y la cooperación internacional, nuestro país estará en condiciones de reinsertarse al mundo globalizado, priorizando sus intereses nacionales, fortaleciendo su soberanía y la integración regional y forjando con otros estados un proyecto de cooperación humanitaria.
En este mundo en transición, no es concebible una política externa de reinserción internacional, sino un cambio profundo de nuestra política interna. Paraguay necesita de la cooperación internacional, en función de sus prioridades socioeconómicas, del desarrollo y fortalecimiento de sus instituciones y de la atención preferencial de los sectores más vulnerables, a quienes históricamente se les ha negado una existencia digna.
No hay dudas que estamos en un momento de transición nacional e internacional. La desarticulación hegemónica del sistema internacional y la emergencia en el Paraguay de una pluralidad de fuerzas que tienen una enorme esperanza en la solución de los problemas nacionales y confianza en el nuevo gobierno plantea la necesidad de una reestructuración de la agenda internacional que incluye la defensa de su soberanía, de independencia en sus decisiones, la recuperación de sus recursos estratégicos y la seguridad de su ciudadanía.
Por ello, la situación internacional obliga al Paraguay a replantear su posición frente a la región y a la comunidad internacional. Aspiramos a una política exterior comprometida con el desarrollo económico, social y político del país. Nos proponemos defender y promover los intereses del Paraguay y diversificar nuestras relaciones internacionales.
De esta manera, deseamos forjar junto a otros actores del escenario nacional, una política internacional humanitaria, que nos permita integrarnos a un proyecto colectivo, establecer vinculaciones con diferentes bloques regionales y responsabilidades compartidas con aquellos países con quienes tenemos vínculos históricos, geográficos y culturales.
Esta realidad internacional, nos exige una política activa diversificada y comprometida con nuestras prioridades y también con la solidaridad internacional.
Hoy como ayer, el Estado es responsable de garantizar la soberanía, promover el bienestar social de su población.
En ese sentido, el Paraguay debe afrontar problemas que hacen a la soberanía, la modernidad, y a su inserción internacional.
Consciente de la importancia que tiene la integración de nuestro pueblo, la imperiosa necesidad de promover un nuevo orden mundial basado en exigencias de desarrollo, y en fortalecer la cooperación entre los pueblos en aquellas áreas que reclaman urgentes soluciones para erradicar la pobreza, mejorar la calidad de vida, y contribuir a la promoción de la cultura y la formación científica.
Consideramos de vital importancia la participación de Paraguay en aquellos foros regionales donde se podría avanzar en una agenda común que nos facilitaría una mayor presencia internacional junto a otros Estados que comparten los mismos objetivos.
Hoy, es imposible mantenerse desvinculado de la problemática mundial y en particular de los problemas que afectan a nuestra América Latina y el Caribe.
Aceptar pasivamente políticas que mantengan los niveles de exclusión social y la entrega de nuestros recursos económicos, estratégicos.
Por ello, somos conscientes de que para lograr nuestros objetivos, la solidaridad de otros pueblos es de fundamental importancia para apuntalar nuestro proceso de cambio estructural y alianzas estratégicas y complementarias.
La coyuntura internacional es propicia para establecer relaciones económicas internacionales de cooperación y complementariedad y, a su vez, garantizar la continuidad histórica de la soberanía del Estado, la identidad de nuestra cultura y la preservación de valores de equidad, justicia, libertad, articulados al bienestar colectivo.
El nuevo Paraguay no será indiferente ante proyectos de destrucción del medio ambiente, de apropiación de sus recursos estratégicos, o una reinserción económica que no considere la situación de miles de excluidos del sistema económico. Por el contrario, pensamos que el ejercicio de nuestra soberanía, implica desarrollar nuestras relaciones internacionales, bilaterales y multilaterales, y en la región avanzar en la solución de nuestros problemas que no permiten progresar en el desarrollo y fortalecimiento del bloque regional.
Un mundo - globalizado y desafiante - emerge en el horizonte de visibilidad. Es una oportunidad histórica que los paraguayos hemos asumido el 20 de abril. Inspirados en la esperanza de nuestro pueblo y la confianza en la solidaridad internacional, el Gobierno de este nuevo Paraguay aspira a encontrar en el entorno internacional un clima propicio para diversificar nuestras relaciones económicas, impulsar acuerdos comunitarios y asumir responsabilidades, de acuerdo a la geografía o lazos de cultura y amistad, relaciones que sean compatibles con la defensa de los intereses nacionales y los valores superiores de la humanidad.
Muchas gracias.
|